Transcurría el año
1976, Everton de Viña del Mar se titulaba
como Campeón Chileno al vencer 3-1 en una
vibrante final a la Unión Española en el
Estadio Nacional ante más de 44500 personas.
Aquel año, muy lejos en el norte, comenzaba
a cimentarse lo que sería el nacimiento de
uno de los clubes más exitosos del balonpié
nacional, un equipo que haría historia en
todos los ámbitos, y porque no decirlo,
también, ser uno de los clubes más atípicos
del mundo.
El
Cobreloa de Calama, la ciudad
del cobre y el
minero, la “Tierra Santa” denominada por
muchos románticos.
No era fácil, el
fútbol en Chile durante esos años, se
limitaba desde Antofagasta hasta Temuco,
dejando aislada a la perifería de nuestro
territorio, la gente de Calama debía hacer
fuerzas y estar más unida que nunca para
convencer a la ACF (Asociación Central de
Fútbol), de que su ciudad tenía la capacidad
de sustentar un equipo de fútbol
profesional, un equipo que fuese capaz de
representar a plenitud al minero, al
esfuerzo, a Calama, y a todos los valores
que debe representar un club deportivo
social (Bueno, antes era así…); recordado es
aquel lema que movilizó a toda la Provincia
del Loa a fines del 76, el “Ahora o Nunca”,
que ya lleva
más de 3 décadas de historia, y aún mantiene
su sello imborrable en la institución
naranja.
Si bien Cobreloa y
Calama son palabras casi inseparables, el
equipo naranja tuvo antecesores de más de 20
años, y lo que en definitiva radicó en la
creación de un club profesional. Por ahí por
la década del 50′, Calama demostraba que era
cuna de futbolistas ganando títulos a nivel
amateur como en 1959 ante el Thomas Bata de
Peñaflor; luego, la misma comunidad calameña
comenzaría a presionar para tener un equipo
y no solo un “combinado local”, el primero
fué el Sports Condor, club que tenía un
apoyo total de Codelco (!), lo que lo
transformaba en un rival poderoso ya por ese
antecedente, además de aprovechar a la
perfección las bondades climatológicas de la
ciudad y del Estadio Municipal reducto
inexpugnable para cualquier equipo.
El Sports Condor tenía
solvencia, pero su solicitud para participar
en el profesionalismo fué rechazada debido a
la lejanía de la ciudad con Santiago, un
balde de agua fría para Calama, quien tuvo
que esperar una década para volver a
intentarlo.
El sueño del
profesionalismo volvió en los 70’s,
específicamente el 11 de Septiembre de 1973
(!), cuando nace Club de Deportes El Loa, a
partir de la misma personalidad jurídica de
Sports Condor, pero con una marcada
identificación con Calama y Chuquicamata, de
manera que la comunidad minera creara un
fuerte lazo con el club.
Un par de años más
tarde, el Club Regional Antofagasta estaba
en crisis financiera, y se le solicitó al
intendente que los trabajadores de Codelco-Chuquicamata
se afiliaran al club y le dieran el 1% de su
sueldo, los trabajadores se negaron y
comenzaron una campaña muy masiva para que
definitivamente Calama tuviera su Club
Profesional Rentado, con todas las de la
ley, desde Dirigentes, Empresarios, Pequeños
comerciantes, Trabajadores, Codelco, y un
sin fin de entidades y personas que estaban
a favor del “Ahora o Nunca”, para que nunca
más la ciudad nortina fuese pasada a llevar.
Así llegó el 7 de
Enero de 1977, Club de Deportes El Loa fué
sacrificado para transformarse en Cobreloa,
el club que representaba la unión de
absolutamente todos los estratos de Calama,
tal y como lo dice en su himno. La felicidad
era total, y el carnaval se desató después
de 27 años de espera.
El Club de Deportes
Cobreloa era un club atípico, debido a sus
logros deportivos casi inmediatos, pero a la
vez, era algo común del periodo 70’s-80’s,
puesto que todos los clubes nortinos
nacieron en este lapso, era casi una
revolución en el fútbol chileno.
Ya con la inscripción
lista en el profesionalismo, Cobreloa debía
determinar a los protagonistas de su primera
y única temporada en Segunda División. el DT
asignado fué Andrés Prieto. El plantel tenía
jugadores más que interesantes, como un
experimentado Francisco Valdés o un
multicampeón Luis Garisto que con aquel
Peñarol histórico de los 60’s, ganó la
Libertadores y la Intercontinental, este
último pertenecía a un trio uruguayo,
jugadores muy de moda en ese tiempo, que de
hecho, eran los únicos extranjeros del
equipo:
“Juan Olivares, Daniel
Díaz, Carlos Pérez. Germán Concha, Luis
Garisto (URU), Raúl Gómez, Manfredo
González, Baudilio Jauregui (URU), Cristián
Sasso, Carlos Rojas. Julio Correa (URU),
Raúl Toro, Francisco Valdés, Guillermo Yávar,
Armando Alarcón, Elmo Aedo, Mario Avilés,
Patricio Castillo, Miguel Alegre. Luis
Ahumada, Juan Núñez, Sergio Pérez, Gustavo
Cuello, Guillermo González, Pablo Prieto,
Hugo Herrera y Daniel Cortés.” (Jugadores de
Cobreloa 1977)
Cobreloa después de un
tiempo de preparación ya estaba listo para
debutar en el profesionalismo, su primer
desafío era la Copa Chile 1977, donde lo
esperaba Deportes Antofagasta en el Estadio
Regional, puesto que el nuevo (?) Municipal
de Calama estaba en reparaciones. El equipo
debutante
salía a la cancha
con su flamante uniforme Rojo-Cobrizo (Nota
de CT: El mito siempre dice que Cobreloa
salió de blanco aquel partido, es falso, la
camiseta era Rojo-Cobrizo) y salía a
demostrar que estaba para grandes cosas.
Cobreloa en su primer partido formó con:
Juan Olivares; Manfredo González, Germán
Concha, Luis Garisto y Elmo Aedo; Armando
Alarcón (70′ Ernesto Avilés), Luis Huanca y
Gustavo Cuello; Juan Rogelio Núñez, Héctor
Castillo y Guillermo González. La vuelta se
jugó en el mismo estadio, si bien Cobreloa
no tuvo un desempeño memorable aquella copa,
lograría destacarse en la liga, donde
estaban puestas todas las esperanzas.
Comenzaba el
Campeonato de Segunda División y Cobreloa
debía enfrentar a varios equipos hoy por hoy
de Primera, o con relativa tradición en
Primera, como Coquimbo Unido, el gran
favorito, Deportes La Serena, Unión San
Felipe (!), Rangers o Magallanes.
El formato del
campeonato, como pocas veces en Chile, era
normal, pulcro, sin formatos ridículos ni
nada parecido. Se debían jugar 34 fechas,
los 2 primeros lugares ascendían
directamente mientras que el tercer y cuarto
lugar debían jugar la Liguilla de Promoción.
Cobreloa comenzó bien
el campeonato ganándole por la mínima a San
Luis, luego perdería 3-1 con La Serena, para
después pasar de goleadas, empates sin
goles, derrotas dolorosas, y una serie de
resultados que desencadenaron un campeonato
emocionante y con equipos muy juntos uno del
otro. Cobreloa para ser un debutante
absoluto, lo hacía de excelente manera,
Andrés Prieto estaba
consolidando un equipo
y Coquimbo de a poco comenzó a alejarse por
3 puntos, llegando a tal punto que el orden
de puntaje era con diferencia de uno.
Cualquiera podía ser el primero o cuarto….
quien sería el rival de Cobreloa?,
Rangers?, Malleco?, San Felipe?, todo
daba a entender que este último lo sería,
Cobreloa solo sobrepasaba a los Sanfelipeños
por un punto, y estos asechaban
peligrosamente, estaba claro que hasta la
Liguilla de Promoción era una opción más que
válida para un debutante.
La cosa se estaba
complicando, Cobreloa no lograba
descontarle a sus rivales directos,
empatando y perdiendo con San Felipe,
empatando con Malleco, y terminando por
apelar a los resultados, al esfuerzo y a la
esperanza de obtener un cupo, el cual
llegaría en la penúltima fecha, Cobreloa
derrotaba magistralmente 3-0 a Trasandino en
Los Andes, mientras que San Felipe solo
empataba con Linares. Ya en la última fecha,
Cobreloa y San Felipe empataron de local,
solo para la estadística, Cobreloa se iba
directo a la Liguilla y San Felipe no logró
amargarle el sueño a los
Zorros del Desierto.
El primer objetivo
estaba cumplido, la Liguilla de Promoción
era realidad, pero ahora se hacía un
cuadrangular y no series por llaves. Los
rivales eran 2 históricos, Santiago Morning
y Santiago Wanderers sumados al ya conocido
Malleco Unido. El Cuadrangular fué
jugado íntegramente en Santiago presisamente
en el Estadio Nacional.
El primer rival fué
Santiago Wanderers, con el que solo empató
en calidad de “local”, a esa misma hora,
el Chago le ganaba a Malleco 2-1. La
segunda fecha era nuevamente de “local”, y
era imperdonable perder con Malleco,
seguramente esa fué la primera vez que
Cobreloa debía sacar a relucir esa estirpe
que durante su noviciado, era casi única en
el mundo del Fútbol Mundial, ese que lo
llevaría a ser Finalista de América 2 veces
seguidas con solo 5 años de vida; ser
debutante no importaba, solo había que
golear y demostrar que eran un equipo
diferente. Golearon 3-0 y la hazaña solo
estaba a un partido, el objetivo era mandar
a Wanderers a Segunda División como fuese.
La última fecha
requería que Wanderers al menos empatara con
Malleco, mientras que los
Zorros
debían ganar… casi como una mano del
destino, Malleco le sacó un empate a
Wanderers, algo casi impensado, mientras
que Cobreloa Santiago Morning, un equipo muy
superior a los del resto del cuadrangular.
La fiesta se desató a miles de kilómetros de
esa cancha, pero que importaba; Cobreloa
nació y subió de inmediato, iniciando así
una historia llena de éxitos, pocas veces
vista en algún equipo debutante. Siempre hay
muchas cosas que hablar del equipo naranja,
desde el equipo finalista de
1981
y
1982,
el equipo de Letelier, Rubio y Covarrubias
de
1985,
el equipo comandado por Trobianni de
1988,
o los campeones del
siglo XXI;
pero también hubo un equipo en esos días de
1977
que merece todo el reconocimiento, que se
puso el overol en la Segunda División y que
cimentó lo que es Cobreloa de Calama, el
equipo que nació de las entrañas del
desierto…